viernes, diciembre 15, 2017

la ventana...

Desde aquí, de esta ventana donde la noche ronda, donde la lluvia liviana y ágil moja las imágines te observo.  Andas así, desnuda, frente un espejo. En él se dibuja de manera desteñida  las impresiones de la jornada. Una jornada donde el resonar simultáneo de la nostalgia te lleva a una esquina, la misma de todas las noches.  Hace frío, tus manos tiemblan en el auge que la oscuridad se adentra en tu pecho, tu pecho desnudo.  Lo miras y ya quisieras amamantar la sabiduría de la vida. Un pecho desgarrado, inexistente, perdido en las lunas del ayer.  No sabes que hacer, el dolor te empuja a esa esquina mientras yo te observo….te observo desde mi ventana. Apago la luz para que no me descubras, aunque, me da igual.  Pero todavía no, aún es temprano. Tan temprano que los  ojos que me amparan cuecen cuando te ven  en esa esquina.  Ahí te quedas, estática, yerta con la mirada fija en el más allá del firmamento. No te das cuenta que llueve. Yo solo veo lo gris del cielo y la lluvia. No sé qué verás tú, me da igual. Pero hay algo preocupante, esa esquina…la misma esquina ¡Qué será¡ ¡Qué será¡ Prefiero no descubrirlo.  Deja de llover y un viento  expulsa las nubes. Estrellas y más estrellas y tú yerta con la mirada fija en el más allá del universo. No sé qué pensar detrás de esta ventana, una ventana donde el vaho borra casi tu silueta.  Espero a que vuelvas y dejes esa esquina…esta noche no. Te quedas….tic-tac…las horas pasan. Tu desnudez se vuelve cada vez más brillante. No entiendo. Limpio los cristales y perfectamente te observo. Te vas, desapareces como polvo de estrellas, esas que estabas esperando.  Desde aquí, de esta ventana donde la noche ronda,  te observo. Te vas con tus sentidos verticales en el silencio de los gatos callejeros y la lumbre de alguna farola a no sé dónde… ¡qué será¡ ¡qué será¡ Me quedaré en la tristeza de los vuelos tristes de esta ventana. Te esperaba…





EN SILENCIO DEL 14 AL 21 DE DICIEMBRE DEL 2017

EN SILENCIO evocamos el descanso de ciertas estaciones que pueblan nuestros sentidos. Emergemos en el riesgo de establecer nuevas creaciones donde el color es ave que nos lleva , que nos trae.


martes, diciembre 12, 2017

Caminaba

Caminaba despacito, con la lindeza de una lluvia otoñal que traería las nevadas en la cumbre.  Dejaba de sus bolsillos caer piedrecitas y papelillos arrugados que eran huella del ayer.  Piedrecitas para no perderse, papelillos para que la mala memoria no lo dejará hermético, estático ante algún suceso del hoy.  Continuaba con su camino lento y lo perfecto de blancos copos hacia la cima. No le importaba el frío, ni la helada nocturna que vendría sobre sus añejos huesos, ella seguía, sola, con sus piedrecitas y papelillos. Versos y recuerdos abandonados en una senda donde todo era olvido, hasta ella. Ella desplazaba de su mente mientras avanzaba todo su pasado. Sus largas melenas de tono cano la tomaban de la mano, a igual que sus arrugas, a igual que sus años. No tenía sensación de agotamiento pero cierta pena se adhería a sus espaldas. Ingería no se qué camino de púas que la pronunciaban en ese andar y andar hasta la cumbre.  Llegó en el naciente de un cráter. Sus manos se posaron sobre las rocas que habitaban el lugar pero el frío y el calor solo hizo que de sus manos hinchadas derramara sangre, sangre que ella se fijo pero continuaba con su camino. La noche despejada la invitaba a admirar un firmamento rebozado de astros sin distinguir sus siluetas. Caminaba despacito, con el bello toque del silencio, de la nada. Cerró los ojos y hechizada también por una luna llena esbozó una sonrisa ¡La vida¡ ¡la vida¡ grito y en el respuesta su propio eco, sus propias emociones. Sacó el saco de dormir de su vieja mochila y se sentó. Así, hasta que el alba le encendiera con las isla con los primeros rayos solares ¡la vida¡ ¡la vida¡, grito de nuevo.  Ahí, mi caballero, universo del misterio que en el nocturno luce su traje de luces. Ya estoy vieja y sola por ello me quedaré aquí, ya no tengo más piedrecitas ni más papelitos. Todo lo he dejado atrás para los que vengan en el mañana, un mañana espero bonancible en la paz de los pueblos. 

miércoles, diciembre 06, 2017

LA FRONTERA

Xx:
Aquí en un rincón donde los desérticos montes empobrecen nuestra mirada en monotonía.
Aquí sobre un Roque milenario observo la frontera donde la caricia de ella será ajena a mí. Más no me retiro, no me alejo de embelesarme con la frontera.
¿Cómo será su país? Tal vez más verde. Tal vez más fértil.  Tal vez más amable con los rostros que se levantan y no halla ese viento norte cortante de los pasos a dar. Ella está allí, en el País después de la frontera. Aquí no nos quejamos, pero la sequedad del aislamiento hace de esto un desierto de espíritus. Solo el viento…el viento voraz, gélido rajando nuestros labios. No sé como imaginármela, quizás, bella o la belleza es lo que ronda en mi mente como fotogramas de una película que edificado con mi silencio, con mi soledad. Quizás, perfecta o la perfección es sagrado ritual envolvente en la lejanía ¿Está lejana? No, no. Ahí está la frontera. Impera con sus muros de astillas para todo aquel que quiera pasar, impera con almas abatidas, desoladas que han querido pasar, impera con el llanto, con el dolor, con la pena.  Me aproximaré a la frontera y seré ave que vuela a ras de sus púas y trincheras oxidadas ¿Cómo será su país? Me pregunto. Alegres notas me llegan de allí, aquí, no tengo nada que hacer solo un velo triste y nostálgico de libertad me escuece.

Yy:
Aquí donde el magma a construido esta tierra y allí la frontera. Huele a azufre, la temperatura del agua varía, tiembla la tierra, puede que venga alguna erupción. Entonces, ya no seremos la frontera como nos llaman ellos. Sí, ellos. Sí, esos, los que no ven perfectos, bellos, con la alegría danzando en nuestras pisadas, en las huellas que dejamos. No están equivocado. Una calima proviene de su país, ausente en mi mente. No sé como viven por más que intento imaginarlo, solo, la pobreza, la sed, la guerra, la injusticia, la ayuda negada corre en mi meditación. Pero hay algo que me atrae, no sé…como sí alguien me llamará, como si alguien me pidiera auxilio. Salgo de mi casa bajo este manto de astros desconocidos- supongo que allí las estrellas serán cumulo de maravilla- con mi perro. El calla, yo también. Y diviso la frontera. Cuántas muertes habrá habido, cuantos inocentes en busca de una oportunidad habrán caído en el engaño. Todo es engorroso en la frontera.  No hay nadie en la calle, hace frío. Debajo de mis piernas algo se estremece. Tendrán que examinar el volcán.  No más, tenemos que asimilar que detrás de la frontera es todo magmático. Y ellos quieren venir, y ella o él quieren llegar y conocerme. Algo me lo dice de mi reconditez, de los sueños que en la cama navegan en el misterio ¡Mira lobo¡ Ahí está la frontera. Y si le damos la espalda…¡crueldad¡¡ inhumanidad¡¡maldad¡ sí, la huída. La huída ante los tropiezos de la vida. Me da lástima, la frontera ¿Quién intentará atravesarla ahora? No lo sé, el, ella, ellos. Y después que…

Xx
La frontera. Voy a trepar. Voy a saltar. Voy arriesgarme. Mi sangre vagara como una más. Y después que…alguien me escuchará. Tengo frío, mucho frío. Mi corazón y mis piernas me llevan a ella aceleradamente.  Mis latidos bajo este cielo abrumado de estrellas me guían. Sí, saltaré. No tengo nada que perder, solo, la vida. Sí, mi vida. Qué más da. Aquí ya no tengo nada que hacer solo arriesgarme.

Y salta, y la policía le persigue. Sus sienes ensangrentadas. Sus ropas rajadas. Y la policía lo busca y lo busca.
Yy:
La frontera. Algo pasa en la frontera. Luces y más luces. Yo con mi perro paseando. No sé si acercarme. Podría ser peligroso…necesito saber lo que ocurre. Necesito saber el trato que se le dan aquellos que saltan la frontera.  Todo es curiosidad, una morbosidad que me lleva al remordimiento. Veo una sombra correr y correr. No sé me atrae ¿qué le pasará? Cae y voy a su encuentro. Su piel distinto color a la mía ¿Estás bien? ¡sus ojos¡ sus ojos me asustan y el terror son figuras de una ayer , de un hoy, de un mañana por su vida. Le doy mi mano. El la mira desconfiado. No soy la policía. Las luces se aproximan, la búsqueda vertiginosa se arrima. Se levanta y me da su mano ¡Aprisa¡ ¡Aprisa¡  A lo mejor estamos a tiempo. Sí, a tiempo de llegar a mí casa. Ya estamos bajo mi techo. El, de pie. El, temblando. El, herido. El, llorando.
Xx:
He pasado la frontera. Y ahora que me espera.  Tu.  La batalla ha terminado. Sí, ha terminado para mí. Para otros será hasta el fin de sus días. Sólidas son las paredes de este hogar. Las toco y las toco y el frío no está, se ha ido.  Todo era esto detrás de la frontera.
Yy:
Siéntate. No, no me mires así. Sí todo era esto detrás de la frontera. Ahora hay que descansar en esta noche frenética. Otro temblor, no sé que se cuece ahí debajo. Ya has pasado la frontera. Yo, no sé, te escudaré ¿Qué hacer?  ¡Oh, dioses del universo¡ Ayudarme.  No, no me mires así. Estoy desahogándome. Todo es complicado y confuso. Te están buscando como si fueras un delincuente y solo has pasado la frontera ¿Qué quiere decir la frontera en un mundo globalizado? No, no lo entiendo. No , no me escuches. Deja que te cure y descansa, mañana será otro día y ya veremos.  Me siento extraña y tú también. Pero hay algo que dice que no lo somos tanto. Has pasado la frontera…"


domingo, diciembre 03, 2017

Y zas...

Deja los libros, así, solos en el aliento que penetra por la ventana y entiéndeme.  Ellos solo te dan una especie de hechizo que te hace vagar en el ensueño.  Ven aquí, si….en este sillón donde estoy sentada ahora observándote con mis gafas gastadas. Deberíamos de charlar un poco, alguna palabra que se hago en estas paredes grises. No, no quieres mirar la realidad. Te despedaza, te quema. Pero date cuenta de que todo ya ha pasado.  Somos eco del ayer, si…pero además murallones para que no se repite, para que no vuelva a eclosionar y dejarnos tirados por las alcantarillas de nuestros adentros. Te evades…sí que te evades. Haces como si no me escucharas y ello me provoca cierta atracción, un amor intenso hacia ti ¿Me comprendes?
 Y zas, dejo el libro. Una historia amena donde los mares se mueven en torno a la quema de los recuerdos.  Ahora te miro, dime, te sigo escuchando. Entiende que tengo que olvidar y crecer en las esferas de esta nueva vida. Pero a veces…¡Ay ¡ a veces viene el, viene ella, viene quien quiera y arrebata la risa esbozándome una amargura por no gritar cuando estaba a tiempo. Por ello me aíslo. Supongo que me comprenderás. Me gusta estar aquí, a la luz de esta ventana mientras tú en ese sillón espera mi abrazo. Ya iré, no te preocupes. Necesito meditar, examinar desde aquí el bien y el mal pasado.  Ahora es tarde. Bueno, salgamos. Está lloviendo y la noche ya viene temprana. Mejor, calles vacía donde el susurro de la llovizna pintará nuestros rostros de desconocidos. Desconocidos que van y vienen. No te olvides el paraguas. Ese no que está roto, coge el verde.
No hace falta cerrar con llave, vamos.  Solo daremos unos pasos de la mano. Y quizás, se la lluvia se va nos sentaremos en algún parque cercano, próximo a ese techo que nos hace cabalgar en la pesadez del pasado. No llevo móvil y ¿tu? De acuerdo, lo has dejado, has leído mis pensamientos.  Mira, la neblina azota la cumbre en su sutilidad, hoy no veremos el roque pero da lo mismo,  estoy contigo. Cuéntame algo de lo que los estabas leyendo.
Ja, nada. No estaba leyendo. Solo disimulaba mientras tus ojos se posaban en los fotogramas de mente, intentando leerlos. Es imposible, solo yo sé del pasado. Un pasado inmaduro, arrebatado, desquiciado de todo este presente. Ahora miro al frente. Ahora te miro a ti y en este paseo bajo la lluvia me enamoro más aún de tus formas de hacer las cosas, más aún  de esas estrellas que no puedo divisar ni ahora, ni nunca. Uf, ahora que recuerdo, el telescopio esta polvoriento, las telas de arañas le caen. Dejémoslo, algún día… estaremos ahí arriba. No te rías…sí, seremos energía que se expande y contrae en el universo. Ahora toca vivir como podamos ¡Qué impertinente es este mundo¡ Peleas voraces, aberrantes contra la humanidad y al fin y al cabo seremos pieza de una fosa, no más ¡Mira que somos de mala sangre¡  
Parece que llueve más fuerte, las sombras nos persiguen como fantasmas de nuestras pisadas. Volvamos a casa. Tú con tu libro, yo en mi sillón.


viernes, diciembre 01, 2017

los sueños de la espera...

Los sueños de la espera,
Letargo indeciso tropezando a cada sombra, a cada desperezar
De las alas calladas
Cuando un telón se yerta bajo los ojos cenizos del agotamiento.
Se revuelven en arboledas liadas a la vejez
En el cotidiano manoseo de la oquedad de los cuerpos
Ambulantes en aceras muertas.
Los sueños de la espera,
La lluvia se desgasta, se cansa
Y culmina en el desahucio de las manos
Enraizadas en la monotonía.
Tal vez, derramadas ilusiones en las vertientes de la nada.
Tal vez, resoplido de ancianas heridas en acantilados poseídos por el vacío.
Tal vez, pisadas en la pena vertical de nuestras espaldas.
Los sueños de la espera,
Vagas ganas de agarrarlos para erguir su ruta distante, ajena

En manchadas huellas del ayer, del ayer…

Rotos pasillos

Rotos pasillos
Abogando a la incertidumbre
En la terquedad de una jornada.
De espaldas,
Marea que se expande y contrae
En el susurro del viento.
Silencio prematuro
Con tambores olisqueando
Alguna caricia en la unión de los vuelos
Hoscos,  desnutridos, simples

En el despertar.

sábado, noviembre 25, 2017

Alas en vertical

Es infranqueable. Despierta con cierta ironía, con cierta brutalidad cuando avanzamos bajo su manto verde. Hoy la calma no está presente sino una marea dura, temblorosa que consume las ganas de ser parte de ella.
No digo lo mismo. Nos dejaremos llevar por ella, por los sentidos de su movimiento aunque toquemos fondo. Ella nos dejará respirar si nos dejamos ir.  Vamos, aticemos el concierto del océano con nuestros cuerpos desnudos. Sí, desnudo cuando el alba dice de la tempestad, de la grotesca caricia de su piel.
¿Nos arriesgamos? Eso quieres decir, avanzar en su templo de barcas naufragadas como si fuéramos parte ella.  Pero antes de penetrar en su corpulencia de oleajes inciertos dame la mano.  Iremos aunados a una sola palabra, la libertad. Una gaviota nos merodea. Una gaviota nos anuncia. Una gaviota nos induce a ser parte del aire, del mar que nos rodea. Dancemos con el rubor violento de sus aguas, de sus alas.
Me miras. No estoy acabada. No estoy ida.  Solo, la belleza de la madre tierra aunque su bestialidad este en estos instantes. No, no es ella, somos nosotras. Sí, nosotras las que en sus entrañas indagamos con el curso de los tiempos.
Sí, mirar los ojos desnutridos de tu espíritu. No, no mientas. No digas más, vamos. Tu también me observas, me examinas  por si seré capaz. Si, lo soy. Acabemos ya, nadaremos hacia el horizonte donde los sueños se hacen reales, donde la agonía se desvanece en el pausado cauce de los años.
Alas  en vertical
asomo de la serenidad
de almas mecidas por un océano

culminante  en dicha     

miércoles, noviembre 22, 2017

Yo declaro...

Nubes haciendo círculos con lo cotidiano de pájaros en silencio. La humedad hermética se incrusta entre los cuerpos ausentes de las horas y da comienzan los pasos por las veredas aisladas de todo ruido, de toda polución, solo, el oleaje. Se asoman y dejan que las lágrimas del océano acaricien sus mejillas, pálidas, insípidas, tirantes, marmóreas. Todavía les queda por llegar, llegar a la imperfecta atmósfera que dice de amparar la huída, la herida, la sed. Alguno tiene ganas ante tanto hastío y desolación cantar ….y canta, se encamina en la mirada firme de la muerte y una nana sale de sus labios agrietados, de su garganta rajada. Todavía está lejos, muy lejos…cuerpos rotos que probablemente solo verán el firme y asqueroso hierro en la llegada en sus ojos ¿Dónde estás?, se preguntaran y lanzaran sábanas de su propia sangre entre los barrotes. Pero, el oleaje sigue ahí. En sus oídos, en sus estómagos, en sus luchas, en sus nuevos despertares amargos….
     Yo hijo de las olas declaro
La libertad de los pueblos
Que amanecen en la oscuridad
De batallas insomnes, de hambre perpetua.
Yo hijo del viento declaro
Que venga la esperanza
Con su manto de astros
Amamantando nuestras manos,

Nuestras pies cansados.

domingo, noviembre 19, 2017

El acantilado

Ya he llegado, estoy en la cima del acantilado. Una cierta bruma me acoge sin poder conquistar con mis ojos abatidos el más allá. Mis piernas se detienen, mis manos usurera de caricias se agotan…pero estoy aquí. Me pregunto de donde vengo, si he nacido o no. Mi vida parece ser agitada por la ceguera, por el mecer de un oleaje que solo escucho…viene y va, va y viene moldeándose, muriendo contra las afiladas, deformes y negras rocas. Me detengo, mis pies creo que están en el filo, noto la ausencia del viento y la pesadez de esta bruma que a cada instante aumenta ¿Soy yo? O es mi alma la que inspira y espira en este momento en este acantilado bien alto, bien fuerte, con silueta de alas resquebrajadas. No, no me doy cuenta, el tiempo pasa. Yo, aquí estática. Seré o no seré. Apartada de todo la nada me acompaña, me cuestiona el veredicto a tomar. No sé, se me antoja seguir aquí, en la cima del acantilado. No hallo solución a los Dioses que pueblan esta esfera llamada tierra. Todos los escritos es lo mismo. Tomare alguna cuerda en el bolsillo y la decorare con piedras, piedras de esta tierra, de este acantilado y oraré por no sé quien, quizás, por mi, por esos dioses que no responden. 

viernes, noviembre 17, 2017

Siempre...

Qué has dicho eso, los vuelos de cernícalos se apagan en la medida de la rutina. No, no te entiendo. Siempre hablando con las aves que circulan a través de tu vigilancia en la caída de la tarde. Qué has dicho eso, lo de los estómagos rajados por la sed y la fertilidad ahuecada en un mundo inmerso en el hambre. Siempre te detienes y conversas con tu yo, ausentándote de la realidad envuelta en tus pasos bajo este techo, entre este pasillo oscuro ahora que anochece con el rumiar de la dejadez. Que has dicho eso, la muerte oprime esta esfera ambientándola en una tala progresiva de inocencia que duele, que pena en el sentido de un viento norte rompiente de tu rostro. Siempre terminas en la nada, hay algo que muerde tu conciencia haciéndola vagar en penurias alejadas de tus manos. Ya lo sé, no puedes hacer nada, solo, el emerger de corazón…si, tu corazón en los ojos rotos por el llanto como duelo de esta tierra. Esta tierra oprimida, devastada, injusta, insolidaria, desigual por aquellos que hablan de la libertad, de la esperanza. No, no es así. Qué has dicho…cansada….siempre fija bajo las neblinas de la humanidad, de las yermas huellas de algunos…de algunos cuantos sobre el todo.

jueves, noviembre 16, 2017

Amanece...

Amanece.
El rumor de la polución
Se abriga de la oquedad de unos ojos
Mirando, observando, examinando
El recorrido de sus silencios.
Amanece.
Los pajarillos lamen los cerrados encuentros
Con el brío de arboledas  que enferman.
Amanece.
El otoño parece conversar
Con sus pisadas monótonas
Por una isla que lleva la profundidad de sus sentidos.
Amanece.
Sábanas blancas tendidas a la venida de la lluvia
Y ella, sola, perecedera en rondar de los años

Idos al refugio de la desmemoria.

domingo, noviembre 12, 2017

El arco iris...

El arco iris ha salido, no te das cuenta. La helada de tus emociones te hace vagar como ave muerta. En la orilla, tus pies desnudos no saben del calmo oleaje solo de las desventuras de antaño. Vasto es tu camino, ahora, en el trepar por tele de arañas pobladoras de tu mente. Todo se hace incierto, inseguro y tiemblas. El frío raja tus ojos al horizonte, muerde cada intento de navegar por los astros de la vida, de la sonrisa. Sin embargo…sin embargo, aun eres vertical aunque la molicie descanse sobre tus hombros. Has despertado…el arco iris ha nacido bendiciendo tus  ojos verdes en el rebozo de nubes que dibujan el sentido de tu aroma. Hueles a humedad, hueles a penas, hueles a desnudez que se irá con el transcurso de la jornada. Los tambores de una caricia remota y monótona te animan y vences los conspirados surcos que atraviesan tu estómago. El arco iris ha nacido…resonar de violines, gaitas y chácaras que te irán hablando de tus decisiones en la larga espera. Espero que briosas, enamoradas del nacer entre columnas que sostienen aquellos sueños del mañana. 

viernes, noviembre 10, 2017

Sin más...

Sin más arremetió contra la mesa. Esa mesa de dibujos imperfectos ahora estaba vacía. Se sentó, se desabrochó el cuello de la camisa y suspiro. Tantas estaciones de lunas rotas por el quehacer vago de las horas. Todo estaba perdido, eso pensaba él. Hoy no silbaría cuando los pajarillos retozaran en su balcón de geranios mal heridos por una vejez presente. Pero su alma aun inhalaba el aliento de aquella juventud ida. Salió de su casa dejando la puerta abierta. Si abierta para que aquellos garabatos de años desaparecieran en el conjuro de la luna. El bullicio de gente en la calle era demoledor para sus sentidos pero había algo, sí, algo…la música de otros lugares tomaba un escenario amplio de la vida, de lo que queda por hacer. Se detuvo y un cierto remordimiento lo atizaba para que retornara…si, volver a esa vieja casa de puerta abierta. Entró, todo estaba en su sitio. El olvido es quejumbre que nos deshereda del aire que se respira. Solo, cansado se fue a la mesa y se sentó. De nuevo se desabrochó el cuello de la camina y  el comienzo de su última obra. Sus manos temblorosas lo llevaban a un pincel y la oscuridad de sus ojos a tonalidades grisáceas. Ya está bien, se dijo. Se dio la vuelta y visualizó una maleta, una maleta heredada de no sabe quién. Llevaba ahí años y años, tantos que su superficie estaba todo agrietada. Ya no hay tiempo, se dijo. Metió sus últimos dibujos en ella y se fue dejando la puerta abierta. Miro la luna, una luna llorona, ausente a sus pisadas entre los viandantes. Otra vez escuchó el concierto, otra vez se detuvo. Abrió la maletas y ojos de buitres se aproximaron mientras el caía, caía en la nada. 

jueves, noviembre 09, 2017

Suena...

Suena el retozar del canto de los sentidos.
Suena el bello coro de aves viajeras del silencio.
Suena el albor cotidiano de mis sentidos.
Suena el alegre sonido de las nubes.
Suena el otoño envejeciendo las hojas
Caídas a ras de mi rostro.
Despierto, emigro donde lo imperfecto
Mece mis movimientos en animados saludos
Al bien hacer de la existencia.


miércoles, noviembre 08, 2017

El cauce

Dos existencias envueltas en nubes de pensamiento. Caminan y caminan hasta ser bañados por un océano donde la alegría del vivir es ola que viene y va en sus enterezas.

Y: Vamos por el cauce hacia abajo soplando las flores caídas a ras de nuestra mirada.
X: Y, a dondé llegaremos, te pregunto. Siempre con la ruta serpenteante de este río que parece interminable, eterno en mis pisadas gastadas.
Y: No sé, me preguntas y yo no tengo la respuesta. Solo, los alisios cubrirán nuestra espalda y continuaremos como naves rebosadas de amor hasta el final. Ese final donde sus aguas rápidas se expanden en el océano.
Y: Estás enganchado a mi mano que tira y tira en la huída de rostros opacos, obtusos a nuestro enlace con los astros venideros.
X: Rápido, rápido. Avisto el horizonte donde las pardelas hacen huecos en los acantilados. La mar cercana. Ese mar que tantos nos adora, que tanto zumba en el agrio retozar de lo cotidiano. Allí nos esconderemos. Seremos alas abiertas a la aventura de la espera. Todo tiene que cambiar. Un calentamiento suspira en la proximidad de esta esfera. Pero, no preocupes, seremos fuerte, seremos aquellos que sobrevivan a las calamidades adyacentes en este mundo.
Y: hablas de penas. Penas originadas en las entrañas de la humanidad, de una existencia materializada en el daño, en la agresión donde duermen, donde sueñan ¿Y los indefensos? Si, los inocentes que de sed y hambre se pudren en la distancia. Ellos son los que tendrían que emerger en la plenitud de un nuevo despertar. Un despertar tranquilo donde las armas solo son apagadas semillas del mal.
X:
Todo tendrá un final como pesadilla del ayer, del hoy. Creceremos en las caravanas donde la paz alzada de mantos blancos nos congregue bajo la hoguera de la nobleza, de la bondad. Sí, creo que llegaremos.
Y llegan a ese océano infinito que ampara la isla. Detrás ya han dejado el cauce del barranco, un barranco que se encoge a medida que se aproxima. Una playa. Una libertad. Una certeza. Y, ahí van al encuentro de la armonía, de la paz, del equilibrio entre tierra y humanidad.


sábado, noviembre 04, 2017

fumas un cigarro

Fumas un cigarro,
En nubes oscuras
Te delatas ante la luna.
Apartas el brío de la duda
Y sigues aquí.
Poco a poco
El tiempo se sonroja
Ante el pulso arrojadizo de tus alas
¡Vuela¡
¡Vuela¡
En el interminable aliento de las fuerzas blancas
De la paz, del ensueño cíclico de las jornadas.
Fumas un cigarro,
Templos de luna te cobijan
En el imperturbable malgastar de los años.  



Siempre conversando...






Siempre conversando. Aladas semillas implantadas en la bondad. Siempre mirándome, cada movimiento lento, cada palabra apagada, cada lágrima precursora de los sentidos. Siempre dices que estoy emparedada…no sé por qué, me gusta estar así, con el frescor de mis sueños, de mis deseos. Pausadamente te arrimas y callas. Callas en el jaleo de mis entrañas, callas en mi mano temblorosa al viento. No sé si son los años, esas historias iluminadas por foco que me tiñe de desconsideración con el ya, con el presente latente en la oquedad de nubarrones. Siempre conversando. No, no me convences. Estoy aquí, hace frío pero me reconforta la armonía luminiscente de mis pasos. Good bye, no me hables más, me cansas y yo con mi ajetreo despierto pierdo la noción del tiempo. Mi escena es cotidiana, soy eco de mi propia película en estos instantes. Adiós, no converses más. Todo termina en un absurdo de frases arraigada algún libro. Me aburres…es que no entiendes. Retorno a mi reconditez donde las hechiceras de la noche de luna son saltos sobre hogueras en sus conjuros. Siempre conversando y yo no que decir, no sé que entender, coronas de huesos marcan los destinos de cada uno, no hay remedio…¿entonces? Por qué tanta preocupación por donde silban las flores que pueblan mi búsqueda. Sola…bah…siempre lo estado ¿A qué vienes ahora? Yo y mis monólogos siempre conscientes de que no estás…. ¡Sed¡ Tengo sed…sed de castillos en la arena que pueda destartalar para de nuevo edificarlos con un suspiro. Siempre conversando, no te agotas…tic-tac, el paso de las horas me dice sin ganas que me cubra de sueños, que cierre los ojos y continué en ese laberinto de mi trotar como ave remota a tus ansias, a tus miedos, a tus quejas, a tu ignorancia por donde ronda mi corazón. Uno, dos, tres…y zas. Ya está, adiós. 

jueves, noviembre 02, 2017

vacío

Cara a cara.
Vientre a vientre.
Notas esparcidas bajo mis pies.
Sábanas arrugadas abrigándote.
La noche es larga,
Una noche de luz            
Donde los grillos rompen el silencio.
Nos elevamos fuera de nuestros ojos,
Torpes, lamidos por la consternación
Y la huída de la caricia.
Un pétalo cae.
Un pétalo resbala.
Un pétalo tiembla.         

               Vacío…

miércoles, noviembre 01, 2017

divagaciones de una noche de noviembre

Comenzamos el viaje, un viaje largo o corto según como se mire, según las manecillas de un reloj marque nuestras vidas. Algún día se irán…si, por allá, como polvo de estrellas que somos. Pero ahora, mientras saboreamos de nuestro caminar incesante, a veces retorcido por los temblores del viento, sonreiremos. Vagaremos en las mediaciones de la concordia y pacíficas palabras nacidas de nuestro vientre. No sé para que discutir, para que distanciarnos de ellos de nuestros hermanos manados de esta tierra madre.  A veces queremos distinguirnos en la brutalidad de la fragmentación de nuestra sangre. Mira como mana su color vivo, no hay distinción solo la meta que se proponga nuestro cavilar, muchas veces absurdo, caemos en la estupidez de la superioridad ¿Superior a qué? Sí, tenemos capacidad de pensar, de una cultura que establece nuestro rango entre otros seres, entre otras formas de vida. Pero a la vez somos tan iguales, existe una similitud: muerte y vida, vida y muerte. Y así sucesivamente ¡Déjalo ya¡ ojos desorientados acarician la grosería, duermen en la terquedad, ansían el yo. Sí el yo, yo soy mejor que tu y me voy, detesta toda la atmósfera que ronronea en su propio mar, en su propias raíces.  Se elevan banderas, se elevan brazos y todos caemos en la tentación. La tentación de la huida del enlace de los pueblos. Estamos lejos, muy lejos de una tierra amparada por la igualdad, por la sombra ausente en pueblos moribundos. Pues sí, comenzamos el viaje, un viaje en la mirada perdida de la sobriedad, de desencajadas navajas que retuercen los huesos, ya cansados, de este anciano planeta. 

martes, octubre 31, 2017

¿Despiertas?

¿Despiertas? Todavía los restos del sueño embargan tus ojos cerrados. No sé si me escuchas, no sé si sientes el aliento de mis palabras. Quizás sean huecas para ti. No te mueves, inanimadas alas en el reposo de un más allá donde nadie puede llegar. Sin embargo, la belleza perfecta te abarca en todo tu rostro. No, no despiertes. Aquí estoy, mirándote….así, con el paso de los años. Eres el todo, el todo de mis ojos cuando la crecida de la claridad pesa sobre mis hombros ¿Despiertas? No, sigues ahí, intocable, intangible, invisible a las manos que posan sobre tus labios como caricia del corazón. No, no despiertes…alejada, ausente, con el convencimiento de que no estoy. No, no estoy…solo la tempestad abrumadora de las horas que pasan, que rajan cada despertar y tú no estás. 

domingo, octubre 29, 2017

Ya he pasado el puente...

Ya he pasado el puente, faltas tú.
Así, yo con mi espíritu entregado a los vientos nortes,
Tú, con tu aliento rasgado por el desafío de la nada.
El agua corre, agua verde en sentencia de la esperanza.
No sé si esperarte.
Así, yo con mis hombros colgados en el infinito del firmamento,
Tu, con tus huesos cansados detrás de la mirada de sus ladrillos.
No, no te animo,
Para qué amiga mía.
Son tus alas grises las que deben dar el paso,
Yo, me inflo de pisadas cambiante a través del tiempo.
Sin embargo, el está ahí, aguardándote a que te decidas.
Al final seremos huellas que se expanden, que se contraen

En los huecos de nuestra sombra. 

viernes, octubre 27, 2017

Perpetuo...

Perpetuo.
               Distante.
Las pisadas negras.
Las pisadas ininteligibles.
Las pisadas ligeras.
Y el adiós,
Y el nacimiento
Sobre sábanas blancas.
Una voz.
               Ausente.
Alargamiento de las manos,
Ojos agrietados
Perennes al olvido.


miércoles, octubre 25, 2017

El camino

El camino. Está ahí, cerca, en las proximidades de un arroyuelo infértil. Hoy el viento del siroco se interpone en mis ganas, en mi ánimo. Avanzo y ya estoy en el camino eviterno del equilibrio, digo yo. En sus flancos la muerte temprana de los frutales, de las arboledas de antaño, de animales desesperados, sedientos. Todo es árido, yermo. Túnel inacabable donde la luz solar aprieta en mis sienes. Pero he llegado y he de seguir con la continuidad de mi respiración acelerada, agotada. Inspiro y espiro, espiro e inspiro…lejos, muy lejos se yerta una montaña donde la noción del tiempo se pierde, donde los años quedan atrapados en el silencio, en la nada. El camino. Las raíces se queman con alguna que otra lágrima que cae de mi rostro. Tanto calor…pero, soy libre. Sí, emancipada de las incomodidades del ayer, ha sido una ruptura. Una vida nueva me espera en este camino, asolado, engarrotado, estático donde la brisa esconde el agrietar de mis labios. No, no necesito agua. Solo seguir, abrazarme a mi pecho y sonreír al aliento de mis manos. El camino…

sábado, octubre 21, 2017

la playa

La playa y en ella una avenida. Alguna música suena a lo lejos. Dos hombres que se encuentran.


E:
Mira mis manos. Sí , estas manos de unas tierras extrañas para ti. Por si no lo sabías habitamos la misma esfera pero con distinta condición. Te las enseño por en ellas se refleja el sudor, el penar de años, de siglos  reposadas en ellas. No me mires así, como algo marginal a tus ideas. No, no sé escribir. No he ido a la escuela, es más, del lugar que vengo no existen solo la enseñanza de la vida, de los ancianos que habitan mi pueblo. Ellos dicen que algún día cuando el sol sea lamido por la luna todo cambiará, seremos iguales. Sí, iguales ante la muerte. Nuestros huesos sean gemelos , nuestro espíritu habitará en la sonoridad de este mundo. Yendo, viniendo en cada recuerdo de nuestros amigos. No te acercas, no quieres darme la mano. Mira tus manos…por favor míralas y cierra los ojos. Dime lo que sientes, lo que te transmito a lo mejor no mucho más que las tuyas , iguales pero finas, cuidadas.
H:
No, no te tocaré. Mi mente esta concertada con el repudio, con la fuerza brutal de echarte. Sí, vete de aquí de dónde has venido. Este lugar es tranquilo y ahora ustedes. Sí ustedes vienen con los hombros de la miseria, de la incertidumbre a estas tierras ricas en su crecer y crecer. No, no te tocaré. Márchate ya, molestas. Me siento incomodo ante tu presencia. Yo no puedo hacer nada. Solo proteger mi ciudad, mi país.
E:
Mis manos. Ni te atreves ha obsérvalas. Sientes miedo al qué dirán. No eres valiente, la cobardía te ampara a ti y a muchos. Pero no me iré. Quiero aprender de lo que no tuve oportunidad. Soy mayor, muy mayor. Las canas surcan por mi rostro, dolido ante tu negativa, ante el ayer, ante el presente.
H:
Vete ya, vuelve a tu pueblo. Deja está sociedad que sigua su senda alejada de todo mal, de todo harapiento como tú.
E:
Duras tus palabras. Me dices harapiento. Yo no soy vagabundo del aire que respiras, ese aire el mismo que el mío. Me iré….sí, como preso de tus sentidos, erróneos, fatigados. Vuelvo a mi casa, hace frío, es otoño. Le diré a mi pueblo que todo es falso…sí, eso que dicen de una vida mejor. No soporto el odio de tu mirada, tu repugnancia ante mis manos. Déjalo ya, me voy. Aislado en la cárcel de los sueños, en lo que cuentan.         


Y se va como defensa de su tierra. Penetra en el oleaje calmo y desaparece cuando una pardela lo llamo. El otro retorna a la venida con el pecho inflado de que algo anda mal. Su razón lo lleva a la impotencia. Mira por un momento a la orilla, el ya ha desaparecido. Todo tiene que cambiar, se dice. 

Astros..



Astros condicionando la deriva
Por tierras arrojadizas a la infertilidad
De sus manos
De sus corazones
De sus pensamientos cansados.
No, no son extraños,
Son el eco de nuestras huellas
En el paso de la rutina
Colmada de vacío.
Ahí vienen, hijos de nuestras entrañas,
De la única luz de esta atmósfera
Sombra de este mundo.
¡Bienvenidos¡
Abrazo de hermanos enraizados
A los huesos pilares de nuestros andar
Por el auge de la madre tierra.
¡Bienvenidos¡
Todos, en la unión de los sueños
Libres, esperanzados, pacíficos.

viernes, octubre 20, 2017

El descanso...

El descanso.
Sueños efímeros.
Cuerpos avanzan en la sed.
Perdida luna.
Y ¿Tu?
Gélida boca espantada
De los sucesos de la jornada.
Cuelgas tus hombros,
Tus piernas, tus manos
En el retorcido tornado de la esperanza.
Acaso ¿no viene?
Acaso, se ha ido sin decir adiós.
La espera.
Ciegos oídos al estallido de las flores.
Es otoño.
La lluvia.
Ven, ven amiga mía
Con la danza del mañana.


martes, octubre 17, 2017

Muy tarde...

No es que la distancia sea extensa sino que el velo de tu rostro no se conforma con las manos que mece las tuyas. Estás cansada, paraje desértico donde los mirlos son muerte. Abrazas el mañana, deseosa del andar por largos arco iris que cae como melena sobre tus hombres. No, no entiendes que es el ahora, este instante donde reposamos la armonía de nuestros labios, de nuestros vientres orientados al sol. Esperas algo…no sé, tal vez sobrenatural que se inyecte en tus venas y te haga….sí, te haga danzar bella y desnuda cuando la noche llega con la luna atrevida. Estás desgastada,  quemada, ahogada en paraísos utópicos que mencionan tus pensamientos. No, no es que no sea lo correcto pero la ventura de cuerpos en las mareas es el ya, aquí, conmigo…después se verá. Eres extraña….sí, muy extraña. Te quedas mirando a un horizonte inacabable, inabarcable y estiras tus brazos como si quisieras acariciarlos, como si quisieras encomendar todos tus movimientos lentos a él. No, qué te digo que no. Déjalo dónde está y ahora mírame, lindos ojos apoyados en la senda de la realidad. Mañana es tarde, muy tarde…

viernes, octubre 13, 2017

la jaula

Desnuda, desprendida de toda prenda y objeto que la cubriera.  Una jaula de cristal, de cristal transparente como su alma. Ella, encerrada, atrapada en el porvenir de sus deseos. Acariciaba cada barrote como tersa tela que la abrigara. Pero ya esta extasiada, cansada de posar en su vida ahí dentro, lejana del calor humano. Cierto día de atmósfera enrarecida por la arena del más allá de sus fronteras, por el asfixiante eco del sudor descubrió un agujero. Un agujero en su jaula de cristal. Por allí iban saliendo diminutos personajes que el contaban, que le narraban de lo que había perdido, de lo que existía detrás de esos barrotes. Personajes azules, verdes, amarillos, rojos con el gozo sobrenatural de la magia. Ella los miraba, sobrecogida, con el anzuelo ya en su sed. Intento erguirse pero no pudo, aquella jaula de cristal era muy baja. Intentó alarga sus brazos  pero no pudo, era tan estrecha que aquello la alejo en una sonrisa retorcida de lágrimas fatigosas.  Los diminutos seres desaparecieron, invisible espíritu que se alegra, que fuerza la caída. Se miro sus manos, ahí, agachada en su jaula de cristal y la vejez se revolcaba ante su sonrisa amarga.  Ya no había tiempo para la huída, no había salida. Entonces, se durmió y soñó y soñó con batallas susurrantes en el fin, en la conformidad de su corazón a lo largo de los años pasado. Una lágrima caía por su tez.  Sus ojos cerrados, sus manos oprimidas en la magia de barrotes idos en el más allá del horizonte, de las fronteras…inexistentes, todos bajo un mismo firmamento. 

miércoles, octubre 11, 2017

Mis manos...

El alba. El desierto amparado por seres que regresan a su jornada.


Muchacha :
 Mis manos y el cubo. Un cubo grande donde traeré el agua para que mis hermanos beban de él. Hace calor, descalza me mueve por esta suave arena donde un cierto viento cálido rasga mi  rosto. Mis manos y el cubo. Un cubo viejo, cansado de tanto de ir para allá y para acá. Esta es mi vida. El cubo y mis manos, mis manos y el cubo y esa agua de la que beberé al final cuando todos hayan saciado un poquito de su sed. El pozo está cerca o lejos, según como se mire, según haya despertado el día. Mis fuerzas son inagotables, descalza me aproxima a él. Ahí están mis compañeras, mis amigas se podría decir. Mientras espero para llenarlo hablo con ellas y ellas sudorosas de manos agrietadas también conversa y después nada de nuevo a mi hogar.  Unas paredes de barro y piedra que me refresca  mientras sigo y sigo en mi labor.
Madre:
Ya has llegado más tarde de lo costumbre. Te entiendo hace mucho calor. Las hogueras de este desierto alumbran tus pasos para que sean más lento, más retorcido en el tiempo. Sabes hija, me encuentro cansada. Estoy enferma, la dejadez de los años en este ciclo monótono. Tu ahora debes de hacer frente a la familia, mantenerla para que crezca en la verticalidad de los años. Yo me iré…sí, me iré bajo el sudor grotesco que corre por mis venas. No, no llames a tus hermanos, déjalos. Eres tú, la mayor, la que ha de enterrarme cuando mis ojos agotados y abiertos te pidan que los cierres. Por qué me miras así, no puedo moverme ya…lo siento hija.
Muchacha:
¿Te vas madre? Dónde el sol será luz de nuestros pasos, serás una más en el cielo, en la tierra. Mis manos y el cubo. Bebe algo…no puedes, espera que te ayudo. Intentaré hacerlo lo mejor posible, mis hermanos grandes y fuertes, poderosos ante todo mal. Mis manos te enterraran, mis manos hará una guirnaldas de piedrecitas y la posaré en tu frente para que vayas contenta como recuerdo de tus hijos, que te quieren. Voy ahora atender a mis hermanos, están esperando por mis manos y el cubo, el cubo y mis manos.
Madre:
No, no quiero tus lágrimas. Esto es parte de mi camino, de mi andar por este desierto. Yo estaré con vosotros en cada mirada, en cada paso que hagáis en lo venidero. No, no llores. Que no te vean tus hermanos. No les digas nada….solo, que me ido a otra parte de mi vida. Anda hija, llévales el agua, que te esperan.
Muchacha:
Vendré luego madre. Sola. Me quedo sola ante todo. Pero sé que ella estará conmigo, me dará dosis de fortaleza para el continuar de las jornadas. Ellos se estarán preparando para la caza de hoy. Yo sueño con mis manos y cubo. Sí, sueño con la libertad de mis manos, de mi vuelo. No me podré ir. No me podré casar. Me volveré vieja y raída en el silencio. Mis manos y el cubo, el cubo y mis manos. Ando deprisa antes de que ellos vayan hacer sus cosas.  Mis manos y el cubo…



martes, octubre 10, 2017

ojos desviados



Ojos desviados
En atención a la tarde,
Una tarde próspera en hojas caídas
De un viejo almanaque del tiempo.
¡El tiempo¡
¡El tiempo¡
Vacío inesperado del ayer,
Brío del mañana,
Atrapado en el hoy,
En estos instantes eternos
Donde el tildar de un corazón cansado

Vuelve al vacío efímero.

domingo, octubre 08, 2017

Se le antojaba...

Se le antojaba ser como el cosmos, con la negritud y el brío lejano de algún astro. Las olas también cuando la luna se escondía ser chispeantes rupturas en la orilla de lo negro. Hoy no quería mirarse al espejo, le apetecía o más bien le daba la gana de quedarse en la cama. Las noches no eran las de antes donde el silencio era coro de grillos. Ahora, la contaminación andante del ruido la hacía escaparse entre sus sábanas, bajo un edredón anciano como ella. Ya estaba cansada, tan harta del latido confuso de sus pasos que aupada por la memoria que se iba y la independencia eclipsada  que su espalda dijo adiós.  Espaldas mojadas por un frío fúnebre, por una brisa que penetraba por los cristales rotos de su ventana. Aun así, se le antojó mirarse por última vez. Y qué puede ver esta vieja mujer a través del espejo…un pasado floreciente en vida, un pasado condicionado por sus manos verticales a la respiración de los vientos, un pasado envuelto en una sonrisa. Sonrisa ida, sonrisa ahora perforando su rostro, yermo, abatido. Y cerró los ojos, y apretó los puños, y se destapó…así con su camisón de flores negras dejo que la muerte la embriagada como fértil paseo al descanso. Sí, ya había sido suficiente, no podía quejarse.  Ahora, sola, antes de ser uso indebido de sus deseos, de sus sueños se fue.  Adónde, no lo sé….solo el tic-tac, tic-tac de su reloj y ese espejo sucio diría de su alma ausente, de su cuerpo presente.

sábado, octubre 07, 2017

lejos

Lejos, yeguas eufóricas a través de los campos de cristal.  La búsqueda, de sus ojos yertos en negritud de la ausencia. Arrimadas en las sombras perennes de arboledas conquistando la madre tierra. El hechizo llega, con la libertad y la pasiva resonancia del sudor, del esfuerzo ante las adversidades columpiando sus destinos. Se apartan, se dividen, cada una por la senda a cubrir para el amparo de sus sonrisas. Ya está bien, han llegado a la cima de sus corazones rodeados de arco iris que anuncian la paz, el equilibrio entre el firmamento y los astros que hablan del mañana sostenido en el liar y liar de las manos, suaves, bondadosas en el auge del amor. 

jueves, octubre 05, 2017

mareas verdes

Mareas verdes.
Techos desvencijados.
Puerta azul la sonoridad del firmamento.
Lejanas,
Lejanas montañas pronunciando la negritud
De las manos gastadas,
Huídas del torpe silencio de la nada.

 

martes, octubre 03, 2017

Azul.



Azul.
Es azul…
Su sombra distante.
Su eco incontenible
A ras de la memoria
De su desnudez…
Renaces conforme a la brisa matutina en el respirar de los pájaros. Te abrigas escrupulosamente  de un sol invernal. A medida que creces invocas algún sueño olvidado, escurridizo tras el espejo que te miras. Y eres azul , destino incierto bajo el misterio de lo cotidiano. Buenos días…

viernes, septiembre 29, 2017

Dormía

Dormía
En los espectros de los astros.
Soñaba
En los frágiles huesos
De la humanidad.
Te llamaba, incesantemente
Ante los vientres idos
Azotados por la desidia.
Murallas de cristales rotos
Los abandonan en el vacío.
Dormía
El rumiar de una ola
Despistaba la inquietud.
Soñaba
Tonadas alegres de esperanza y paz.
Te llamaba, te llamaba
Bajo blancos sudores
De un nuevo arco iris,
De palomas huídas
En campos yertos de fertilidad,
De humanidad.

martes, septiembre 26, 2017

la noche

La noche con la media luna distante llegaba, parecía mecer los sueños utópicos que todo humano disemina a ras del cansancio. Pero no, no todos duermen. Septiembre enaltecido por el calor tardío viene a complacer los danzantes en el derredor de hogueras sedientas de paz. Se desnudan en la orilla de una playa donde el ronroneo de las olas es sutil, solo percibido quien ama al gran y bello océano. Toman sus antorchas e ingieren del aliento nocturno el sudor para continuar con el ritmo cierto y puro de los corazones colgantes en la verdad. Llaman al humo, que ascendente, es olor que los impregna de fuerza. Y sigue la danza, unen sus manos castigadas por la humedad, castigadas por el trabajosa jornada para llegar a su fin. Deseos vuelan a ras de sus ojos, abiertos, alegres en la reunión del sueño. Y sigue la danza con manos unidas que se  mezcla con el humo y desaparecen.  Luz en el aire  transportándose a la catedral del universo. Se hace silencio, se para la danza y las manos homogéneamente son transferencia del benevolente vuelo de las emociones. Así, cada noche cuando la luna menguante es pulso de la sombra que amarra las vidas  en la felicidad. 

domingo, septiembre 24, 2017

Cuerpos...

Los cuerpos huyen como si el demonio los quisiera tragar.  La peste de las llamaradas han llegado al monte. Un monte donde la pinocha hace que se encrudezca más y más. Vacas, cabras, gallinas, perros pintados de un negro muerte, tiesos, estáticos ante el miedo impredecible del error humano. Esto no se acaba, desesperados, lamiendo el ahogamiento la fuga se hace mortal. Y sigue y sigue ese veneno alentado por un viento calcinando puertas, techos. Sus estragos aberrantes penetran por cualquier orificio. No, no hay escapatoria. Cenizas y un quejido agónico comanda esta tierra.  Oraciones, rosarios, dioses abarcan el grito enramado en los presentes. Un grito de llanto, del penar ahora por largo años ¡El monte arde¡ y ahí viene el potente dios de la lluvia…¿qué hacías escondido? Se pregunta los desparramados en el dolor, en el miedo. Almas sumisa en un ruego, en un sudor del inframundo agotando sus fuerzas, su ánimo ante los colmillos de un hedor insoportable. Sobre sus memorias vagará perpetuamente este sufrimiento, este alocado fuego que no responde a sus súplicas ¡detente¡ Y llueve, y el ser humano auxilia a quien puede, a cada esperanza de vida para el continuar del mañana.