martes, septiembre 29, 2015

cuando...

Cuando despertamos ausentes de las nubes cenizas que se van emancipando de nuestro rostro nos entregamos a los pasos vacíos en pasillos blancos. La soledad sonora impera a nuestras espaldas y lentamente derivamos a un café que anima los sentidos. Nos asomamos y en la luz del amanecer las calles de la nada concurren viejos perros negros en su paseo temprano. Ladridos impertinentes nos alerta y la conciencia incide en la eclosión de unos ojos mirando el horizonte. Puentes anunciando un nuevo viaje lejos, muy lejos. Puentes que has de pasar y que solo se  cuelgan de riscos donde la álgida esperanza está tras ellos. No renunciamos, seguimos con el rigor de nuestra dureza en la continuidad de una jornada despejada. Cielos azules donde alguna que otra nube gris se escapa para no volver. No volver, esa es la palabra exacta, el preciso lucero que ha de guiarnos en las sendas desconocidas de la vida. No. No miraremos atrás donde los desgarradas sabinas se retuercen en sus entrañas, seremos grito de ausencia de cada tempestad, de cada tormento que nos derive hacia arenas movedizas. No volver, palabra envuelta en la sorpresa de un nuevo sol. Adiós, decimos. Sin el acicalamiento de una mirada tras nuestras espaldas. Adiós, vámonos ya….

lunes, septiembre 28, 2015

En vertical

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Soles que lloran...

Soles que lloran la despedida de un ser que embestida en la sombra de palmeras evoca el rumiar de volcanes.  Decaída, lánguida, sumergida en la duda decide irse. Lejos, muy lejos donde la guarida de las gaviotas parloteen su decisión.  Cumbres desgarradas, sonámbulas, con la bruma  de una esencia que se duerme bajo la lumbre de lágrimas. Adiós querida, te digo. Que tu descanso sea eviterno florecer de verticales veleros en el resonar de una luna que viene  a tu búsqueda.

sábado, septiembre 26, 2015

y eres....

Y eres ese viento amaneciendo entre los acantilados grises de la bruma. Y eres sendero que he de seguir cuando la luna se marchita y somos ecos del rumiar del oleaje. Y eres amor, atardecer de malvas y azules cuyo sueño envuelve los sentidos de la vida.

Olas alzándose...

Olas alzándose en el movimiento del amanecer.  Rocas donde rompen cuyo aliento deforme inspira un halito de beldad. Playa vacía. Playas yermas de la pisada intrusa colándose bajo la visión de ella. Se arriesgas y por un sendero casi inaccesible barranco abajo se yerta ante ella. Sola. Con el agónico canto de las mareas. Cuantas añejas embarcaciones habrán naufragado en el violento arrebato de sus profundidades, se pregunta. Observa ese océano como dios que la induce a rezar una oración por los ahogados. Se siente bien, libre.  Pausadamente se desnuda. La arena se le pega a sus piernas. Algo incómodo pero gratificante. Con la lentitud de un sol que ya desea desembarcar y adormilar los últimos astros se enfrenta a esa agresiva marea. Sola, con sus pensamientos, con el ronroneo distante de la soledad. Se da un baño. No tema la furia del oleaje. Por un instante cae atrapada por una ola que la lleva a las profundidades. Quiere salir, recibir el aroma de la brisa pero no puede. La lleva contra rocas. Se deja ir. Se calma. Después de unos instantes la mar la devuelve a la arena. Ella sana, tranquila, extraviada en el rumbo a tomar. La vida otra vez. Un nuevo nacimiento se engendra en sus sienes sudorosas, mojadas. Se viste aunque su cuerpo permanece húmedo. De su frente mana un rayito de sangre. Barranco arriba vuelve, más ella, más vertical. Cernícalos van a su encuentro, la observan y ella con una sonrisa les da un beso que se extiende en la atmósfera. 

miércoles, septiembre 23, 2015

Invocas los cielos...

Invocas los cielos
Colmados de astros.
Involucras tu danza
Con acantilados rajados
Con el sonido de una brisa
Evadida de la nostalgia.
Focos dan lumbre a tu vientre
Tembloroso en la incertidumbre.
Te miras lo abultado que está
Penas juegan con el sudor de sus entrañas.
Penas donde la jerga normal son las batallas insostenibles
En el encuentro con la vida.
Todo se amarga.
Todo se encrudece.
Y un grito alistado a sótanos de cristal
Te observan, te acarician
Hasta la debilidad.
Qué frágiles somos.
Envueltos en la bruma de la pesadez,
Desgarrados por el soplo de la sangre derramada
Bajo las escenas del terror.
Cuchillos sobrevuelan al ser
Solo en su imperio de quebrantos
Y una paloma rajada es símbolo
De nuestras espaldas.
Ven amiga mía
Acompáñame en la penumbra de los sentidos

Implorando el regreso de la paz. 

lunes, septiembre 21, 2015

Su sonrisa...

No, no me mires así. A veces te hallo en mi memoria en donde el cariño aflora con el ritmo cierto de lagunas de cristal quebrantable. Sí, me he ido a otro lugar donde la oscuridad de los recuerdos, del quehacer diario no tiene cabida. Pero hoy te he sonreído y no comprendes. Hablas y hablas sin saber que puedo acoger algunas de tus palabras en mi corazón. Aquí estoy, sentada, casi estática sin poder ingerir alimento. Sí, te he sonreído. Será la despedida. Ese adiós que tanto temes. Hacía tanto tiempo….Es una manera de darte las gracias por cuidarme, por mimarme, por ser el centro de tu atención.  Como hacértelo llegar….
    Se va. No hay remedio han dicho aquellos que profesan la medicina. Hoy me ha sonreído. Una sonrisa que enaltece mi alma. La tristeza impera en mí. Una pena que se ahonda más y más en mis sentidos. Qué hacer. Tantos años cuidándola…pero me ha sonreído. Me ha mirado con la alegría del amor. Oh, su mirada. Siento ganas de llorar. Mi gran mujer. Después de tantos años se quiere ir. No aguanta más. Barrotes brotaron en sus alas de  libertad. Barrotes atrofiantes que invaden la persona. Ahora , en lo imposible de huir se difumina. Poco a poco. …Esta última imagen quedará en mi ser, su sonrisa.


domingo, septiembre 20, 2015

Como no...

Como no recordarla
Bajo cascadas plateadas
Extinguiéndose al ritmo del crepúsculo.
Amanecemos con las sensaciones en vertical
Sobre puentes colgantes
Girando y girando sobre llanuras de sonrisas.
Ahí, estaba.
Energética, ascendiendo por cada barranco,
Por cada cumbre al son de su aliento.
Inspirar y espirar.
Faros conduciéndola por lunas
De rostro inanimado
Pero aun así sus ojos eran brío
De valles descalzos.
Sí, cómo no recordarla
Viajera de nubes descoloridas
Cuando el pinzón azul
Marcha por los vientos del norte de la vida.
Así, danzando y danzando
En el mecer de las ramas
Soñando con la paz eterna.



viernes, septiembre 18, 2015

El cuadro...

Por qué mira ese cuadro así, me preguntaba. La observaba en cada movimiento desde el centro de la sala y me iba hechizando, una atracción que hacía brincos en mi corazón. Esperaba el momento en que sus ojos se comprometieran con los míos pero las horas pasaban. Sí, las horas. Y seguía con ese ensimismamiento, como encantada por una fuerza superior que le hacía fiel reflejo de esa obra. Qué tendría de especial. Yo no veía nada pero ella anonadada se empeñaba en seguir mirándolo. Una obra de mucho color, de figuras abstractas. Intenté acercarme, ponerme tras su espalda a ver si percibía mi aliento. Nada. Ella seguía y seguía en el esplendor de esa obra. Sin más, comenzó a desnudarse. Sí, a desnudarse en aquella sala vacía y fría sin dejar de mirarlo. Se aproximo a él e hizo un amago de abrazarlo. Yo detrás mirando cada paso, cada movimiento de ella. Nadie la corregía, la detenía. La nada recorría aquella sala. No sé como su cuerpo se fue tatuando de aquellas imágenes. Ella igual que el cuadro. El cuadro igual que ella. Se viró y me miró. Como diciendo aquí estoy, esto soy. No la comprendía. No entendía el significado. Pero sus ojos…Ah sus ojos me miraron. Ahí estaba su alma, su esencia. Me dio un beso. Un beso que colmó mis deseos. Se agarró de mi mano y me dijo, ya nos podemos ir. 

jueves, septiembre 17, 2015

Crepúsculo de soles...

Crepúsculo de soles
Emancipando de la oscuridad de los rostros.
Sábanas revueltas
Andando en un sueño evanecido.
En el jardín un rosal
Cuyas manos susurran la paz.
La mirada incierta se pierde
Y es beso al refugio de las almas huídas
De las guerras inacabadas.
Crepúsculo de soles
Escondiéndose de una lluvia temblorosa
Que se agota, que se rompe
En el tintineo de un nuevo nacimiento

de tierras pacíficas. 

lunes, septiembre 14, 2015

Hoy me he levantado...

Hoy me he levanto con el pensamiento cierto de escribirte. Un deseo ansioso me lleva a decirte estas palabras desde aquí, desde la lejanía de nuestros ojos. No sé estoy aquí bajo una lámpara que da lumbre a mi lápiz intentándote decirte algo. Ya sé que somos ajenos a esto que está ocurriendo en la atmósfera que nos envuelve pero he de decirlo. Hay gentes que vomitan niños que a la deriva transcurren en la frontera. Sí, vienen en masa. Una masa enorme de humanos que se apiñan en busca de aliento. La guerra en otros confines de esta esfera está haciendo estragos en ellos, ideas absurdas que acuchillan la paz, la hegemonía de la armonía. Ahora vienen aquí, huyen de tanta miseria, de tanto miedo, de tanta destrucción. Me pregunto qué humanidad cruza en nuestros caminos. La barbarie impera en nuestros impulsos. Espera, está amaneciendo quiero observar ese nacimiento de la jornada que parece bella. Sí, bella para nosotros, no para otros. Me quedo ensimismado con ese astro rey del crepúsculo que nos ofrece una gama cálida de tonalidades. Qué lástima que para otros sea nada más que una bruma de la que han de escapar. Escucho el lamento crónico de una esfera que se hunde ¡Qué horror¡ Mis sentidos me dicen que como ciudadanos de este mundo todos somos iguales. Da igual el color, el país. Se me revuelve el estómago cuando las imagines de los refugiados se apiñan en sudor y espanto. No sé por qué te escribo esto. Tu ya lo sabrás. Pero tenía la necesidad de contarte algo, algo que está sucediendo y que nos incluye a todos. Muchas cosas han de cambiar. Una conciencia abierta y pacífica debe impregnar a los seres humanos. Por qué. Observo como el sol se columpia en el horizonte. El día es claro, de un celeste puro y bello.  Me tomo mi café. Dejo que mi cigarrillo se desvanezca en este impulso de escribirte. Sí, de escribirte, es necesario. A veces tengo ganas de vomitar. El por qué es incierto. Será este malestar, esta impotencia de un mundo equilibrado. Quizás vaya a dar un paseo, saborear la calma que se vive aquí por unos instantes pero no sin antes despedirme. No pienses que estoy mal solo las nauseas de esta barbarie. Unas nauseas de los desastres de la guerra. Batallas estúpidas del humano. Grotescos son, nutriéndose de vidas inocentes. Por ello te escribo, es una desesperación de que todo esto acabe. Cuando veo a un crio muerto de frío me estremezco. No….no lo soporto. Te dejo ya. Quiero que me entiendas, que comprendas este pesar mío. Adiós querido amigo. Espero que todo finalice. Bien o mal pero que termine las bestialidades negras del ser. 

sábado, septiembre 12, 2015

En una esquina

En una esquina, apoyada, con la mirada fija a cada huella dejada por almas que van a su ritmo. En una esquina, arrinconada, con el aliento de sus sensaciones que le decían espera, espera…No se cansaba. Día y noche. Noche y día. Las luces del alma ahora incidían en su cuerpo desnutrido, sediento de tanto y tanto aguardar. Pasará por aquí, se preguntaba constantemente. Sí, se preguntaba en su danza con la brisa, con esa esquina apoyada rememorando que ahí la conoció. Una cierta humareda de vez en cuando la atravesaba, una humareda fragancia de ella. En una esquina. Esquina que va desapareciendo a medida que las estaciones se van. Roída por la incertidumbre busca un haz hechizante que la anime, que la transporte sobre cuerdas seguras hacia ella. Pero no. Una esquina. Una esquina que ya no está por su mente pasan fotogramas de lo que puede ser…se vuelve melancólica, tirada por una ilusión mediocre. Quiere crecer, creer…pero la ausencia la arrima a vastos barrancos donde deriva su vida. Caballos blancos pastan y ella va detrás de ellos. Huyen. Sí, la huída de lo imposible, la huída de un amor evaporado nacido en sueños. Una canción…Sí, escucha no muy lejos una melodía a piano. Se aproxima lenta, caída. Una melodía que le retuerce el vientre hasta exhortar un grito de desdicha. Se siente oprimida. La pena que lleva encima la hace tambalearse. Llega al lugar. Un piano de cola. Y suena y suena. Pero no hay nadie, sus teclas se mueven al son de un pesado viento que no arrecia. Ella se sienta. Quiere intentar detener esa agonía, tomar otro rumbo a su tonada. Alguien detrás. Le pregunta por qué lo hace. Por qué acabar con esa melodía que aunque sombría es la lucidez de los corazones, de tu corazón…Le roza el hombro. Se vira. Una luz impenetrable es reflejo de su vida. Un túnel le hace hueco y ella penetra a través de él. Un giro misterioso y maravilloso a caído bajo sus ojos. Paisajes donde el eco de las arboledas es un tic-tac de los años que le queda. Deprisa…deprisa, has de espabilar. No esperar más. Se da cuenta. En una esquina. Se va, cruza la calle y ahí está ella.

jueves, septiembre 10, 2015

Unas palabras...

Unas palabras.
Un viento  que arde en una sonrisa.
El guiño de un ave
Soñadora de los abrazos libres,
Del vientre a vientre
Cuando los labios se aúnan
En la intemperie de sus deseos.
Nos amamos,
Nos alongamos a los acantilados
Donde el hueco oleaje
Deja caer nuestros nombres.
Caminamos por puentes danzantes
Hasta el éxtasis de una caída del sol
Que nos abrigará bajo la sombra
De una añeja sabina retorcida, en horizontal.



miércoles, septiembre 09, 2015

Una sala...

Una sala. Dos sillas. Oscuridad. Uno de espalda al otro.
Yy :
Jurar y jurar. Que juras tu. Si tu en tu bar, con tus amigotes copa tras copas. No necesito más promesas, solo que tu lengua desvirtuada se estrangule y te ahogue. Si , ahogado como esos pobrecillos que huyen y huyen. Mundo  desequilibrado. Es que no te da sentimiento. Mañana podríamos ser nosotros. Sí, nosotros invocados por unas fuerzas tiranas que nos arrastren a tierras desconocidas para la salvación.
Xx:
Pero que dices mujer. Te prometo que no beberé más. Solo que….solo que me encontré con unos amigos y….
Yy:
Si, y…no puedes ni hablar. No sabes lo que dices. Es que no te ves. Es todos los soles, eres un alcohólico , es que no lo ves. Siempre lo mismo. Estas destruyendo todo. Todo aquello que habíamos edificado. Solo traes una ventolera de malestar, de discusiones tras discusiones. Mírame si eres capaz de sostenerte en vertical para mirarme. Mira a tus hijos, les da pena. Sí, eres una pena. Estoy cansada de todo esto. Tienes que ir algún lugar, que te ayuden…
Xx:
Qué hablas. Ayudarme, que te ayuden a ti. Que mil tinieblas apaguen este incendio. Qué te pasa mujer.
Yy:Que me pasa. Que me pasa. Estoy harta de ti y de tus borracheras. Andando…Venga, andando. Vete. Fuera. Cuando lo dejes vuelves¡ Fuera he dicho¡
(Se va hablando para sí mismo. Cierra suavemente la puerta. Ella se sienta y llora)
Xx:
Pero que desgraciada soy. Qué amargura tengo Por qué. Por qué…no es violento. Mira que me han contado casos. Es simplemente tonto, se deja llevar por esas asquerosas amistades y dale que te pego sorbo a sorbo ¡No¡ no quiero que mis hijos vean esa imagen de su padre. Ellos no dicen nada. Pero sus miradas….Ay sus miradas cortan mi vientre. Yo enfurecida y él como si nada Qué hacer…qué hacer.  Pero hoy he tomado la decisión. Es mejor no dejar pasar el tiempo. O se cura o no lo quiero más conmigo. Ay mis niños ¡Qué dirán¡ Me odiarán porque él es tan bueno… Demasiado diría yo que se deja llevar. Pero no puede ser. Quiero una persona con control de su propia vida. Venid aquí hijos míos. No ha pasado nada. Papa ha ido a dar un paseo, pronto volverá. No…no  soporto sus miradas. Hay algo que no me gusta. Me hace sentir culpable. Sí, culpable. Culpable por echarlo. Culpable por dejarle pasar tantas borracheras. Culpable de esconder mis sentimientos ante ellos. No….todo debe cambiar. No aguanto más. El no lo ve, la ceguera le impide ver que esta rajando esta casa. No más, no más embriaguez bajo mi techo. Me revuelvo bajo la tarde y un estremecimiento penetra por mis venas…Ay, mis hijos. Solo pienso en ellos. No quiero que se burlen de ellos, para eso hay que distanciar el mal. Y el mal es el quiera o no quiera. Fuera. Cuando sane que vuelva, cuando decida curarse que retorne que con los brazos abiertos lo espero, lo ayudo.  Ahora no. Ahora lo quiero lejos de mis hijos, que se quite esa imagen ante ellos. Me pregunto cual habrá sido el fallo. Sí, ese error para hacer lo que hace. Seré yo.  Ahí viene otra vez ¡Qué hacer¡ ¡Qué hacer¡
Xx:
Hola mujer.
Yy:
Pero es que no has entendido lo que te he dicho. No más. No más.
Xx:
Y a dónde ir. No puedo estar callejeando todo el día. Me siento agotado. No me eches. Todo cambiará. Primero eres tu y mis hijos. En ellos he estado pensando. Tiemblo el poder verlos, acariciarlos. Oh, mis niños…Ni una copa más a partir de hoy. Si, de ahora mismo. Quieres salir amada mía. Te necesito. No se volverá a repetir sino ya sabes…La comprendo, este estado mío diario no puede ser. Me avergüenzo. No estar delante de ella exclusivamente sino mis hijos, que dirán de su padre. Un borrachín que va de tasca en tasca hasta tambalearse.
Yy:
Cómo decirle que no. Me mira con esos ojos de penas, de cobardía ¡Ay vida¡ Vamos, vamos…dúchate si te apetece. Saldremos.  Otra vez, perdonarlo. La última vez. Sí, saldremos de la mano como dos enamorados. Algo me queda  de ese comienzo. Caminaremos al son de los astros y entregaremos nuestras almas al destino. Cada pétalo de mi vida se irá. Sí se irá a medida de que envejecemos y subsanar a tiempo cada error, cada falta.
 

lunes, septiembre 07, 2015

Si el tiempo...

Si el tiempo se empecina en que todo llegará, déjalo que siga sus singladuras por nubes de un azul denso hasta que tu destino consagre tus deseos. No provoques, digo, la antelación de los hechos cuando la tempestad estalla en tus sentidos. Déjate ir, pienso, todo es movimiento que se transforma y vuelve a las esferas de tu vientre.  Si el tiempo te pregunta cómo te sientes, no respondas. No invoques las penas presas en ti por cada gota de sangre derramada en este globo. Sí, ya se, sientes dolor. Tanta injusticia…tanta mierda desembarcando a ras de tu corazón que te sientes caer y caes.  No sé, te aburres. Sí, estás hastiada de tanta miseria, tanta guerra que se pierde en los laberintos donde la luz no existe. Siempre hemos sido iguales. Todo parece que se repite. No aprendemos.  Y puede ser que todo acabe. No sé cuando…no me preguntes. Algún escarmiento cuando de mirada a mirada veamos la humanidad de unas manos. Manos iguales, alma iguales que desempeñan un tacto suave, asertivo ¡Oh el odio¡ ¡Oh la venganza¡ Por qué, te preguntas y no hay respuestas. Tendremos que brotar de nuevo bajo los efectos de otro firmamento donde la plateada nos acoja y olvidar, olvidar. Sí, deja el tiempo con su paso triste, monótono, apagado, gris. Pero no lo mires. Mira ahí arriba…si, ahí arriba donde los soles nos llevan a la lucidez de nuestras huellas. Observa la caída de la tarde. Vayamos donde las olas rompientes no sean lágrimas de muertos flotantes. Vayamos por la orilla con el cosquilleo de una tersa arena que entregará nuestros cuerpos a la deriva de la calma, de un equilibrio. Sí, ya se, que me estabas esperando. He llegado un poco tarde creo pero estamos a tiempo. Sí, a tiempo de ser gaviotas doradas bajo la ida del sol.

Ya te he...

Ya te he dejado,
Sí, con el surcar de cetáceos
Guiando mis alas al sol.
Ahora vuelvo,
Retorno a ese rincón
Donde gira y gira la dejadez.
Simplemente las calladas aves
Vienen a visitarme
Y me miran y miran.
Observan cierta nostalgia
De cómo enderezar mis pisadas
Para que con la solvencia de la brisa
No sean brumas melancólicas.
Sí, me he ido
Durmiente de cedros
En los lejanos pantanos de la oscuridad.
No sé por qué,
Tal vez porque las tundras que abruman mis manos
No deben, no quieren continuar.
Así, aislada, perpetuando el solaz de una cometa

Danzando en el aire. 

domingo, septiembre 06, 2015

la, la, la....

La, la, la. Brinca con el esplendor de los soles de septiembre que se emancipan cuando el brío de tu alma se acuesta con el ocaso. Aquí estás andando de aquí para allá, de allá para acá en la búsqueda pertinente de esas alas que te revuelquen en lagunas doradas por la amplitud de tus deseos. La, la,la…rumoreas una vieja canción siempre presente en tu memoria y con ella avanzas hasta lo bello guardado en lo hondo de tu rostro.  Te evades del vaivén de la vida, en estos instantes eternos no quieres saber nada. Solo el recorrer con tus zancadas cada hoguera donde la paz unifica los seres. A ellos ves. En ellos te acurrucas y el calor desprendido emociona tu corazón. Te vuelves a levantar, retornas en esa danza larga…la, la, la…y  sigues canturreando esa canción. Sin más te encuentras cara a cara con un espejo nacido  de esas doradas lagunas y te miras. Te ves más joven, con el radiante salto a la esperanza que hila cada pedazo de firmamento en astros de tus sueños.  Se siente purificada, agua que estelar que la induce a ser singladuras de sí misma. La, la,la…canta alto y fuerte con la visibilidad de un mundo mejor, con el deseo en amplitud que la desnudez de unos ojos que miran y miran la danza de la armonía. 

miércoles, septiembre 02, 2015

A lo mejor....

   A lo mejor volvamos a encontrarnos
Más allá de los astros
Ambulantes en la oscuridad.
Tal vez, besemos el aliento de la brisa
Y de la mano seamos brío del viaje
Por océanos plateados
Donde la luna blanca nace.
A lo mejor ya, quizás, nos hemos visto
Pero la intemperie de tapias enraizadas
A nuestros ojos entorpece la caricia,

El sutil vuelo de la belleza del beso. 

Alas de mariposas marchitas...

Alas de mariposas marchitas. El silencio. Ojos blancos que abogaban por una vida mejor. El, solo, en la orilla. Mirando los rostros perdidos de las mareas. Camina lento, con el estómago encogido, con sus manos temblando cuando intenta cerrar sus párpados. No puede…no puede ante la crueldad de los seres que pueblan esta esfera. Tanto egoísmo. Tanto de todo…que enmudece. Aprieta fuertemente sus labios y un hilillo de sangre agotada corre por su comisura ¡Qué hacer¡, se pregunta ante tanta tragedia. Nuestros hermanos muertos. Sí muertos en la aventura de danzar sobre alambradas de miradas inertes, de miradas de hiel. Alas de mariposas rotas. El silencio. Ojos blancos a la deriva de sus sueños. Se arrodilla y eleva sus brazos ¿A quién rezar? La nada le ronda, una sombra de brumas juega con sus lágrimas y cae….cae en un profundo sueño. Sueño de caballos que en jauría avanzan hacia la paz, hacia la libertad, hacia esos sueños donde el eco rebosante del amor cuelga en árboles de cristal. Se detiene, un pozo, el pozo de nuestros sentimientos. Oscuros, muy oscuros cuando la verdad llega a nuestras manos. Todavía queda. Despierta, ahí, en la orilla. Cuerpos llevados por el oleaje a la arena. Desea arrancarse los ojos, no escuchar nada. Pero no puede. El silencio viene otra vez y cae, cae absorto de tanta injusticia, de tanto desequilibrio.