martes, febrero 10, 2015

Divagaciones de una mañana de febrero...

Suavemente ese animal broncíneo se aproximaba después de tantos crepúsculos entre cenizas alimentándome de su viveza. Como pardela perdida gemía en un rincón de la oscuridad. Ahora que la luz penetra en mi rostro soy alargada orilla donde renacen los pasos. Voy hacia él. Sí, me entrego a su alma ardiente en estas primeras horas de la mañana. Calor… Necesito calor, me digo. Las olas quietas. Llamándome. La ventura de ser cuerpo desnudo bajo las mareas del hoy. Mientras los filigranas solares sobre mi rostro. Y otra vez en la orilla consumiendo cada mirada que se cruza por las arenas negras. Saludos de gentes cotidianas, de cuerpos que se desdoblan cuando la mañana da la bienvenida a la edificación de nuestros enigmas.  Venid…Venid, digo. Aunamos nuestras almas junto al arco iris. Ascendamos por él. Sí por su cuerpo semicircular como afrodisiaco del despertar. Absorbamos de su sabiduría para que en los días venideros seamos más sensatos, más honestos con este reino natural que nos ampara. Y otra vez soy eco del susurro de las olas. La marea se levanta rompiente contra rocas deformes que dibujan las siluetas del ayer, de los ahogados. Ven sol, ven hacía mi. Ven ola viva, hacía mí. Llévame donde el destino no sea cobarde sino un riachuelo donde los rostros fijos en la mirada alberguen la emoción, el gusto de la verdad, de la belleza.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Dunia: te veo activa y diligente en este frío mes de febrero.
Así que espero y deseo que tu creatividad pictórica también vaya en aumento.ç

besos

Luis León Barreto

DUNIA dijo...

Gracias Luis por tus palabras. Abrazos.