domingo, junio 17, 2018

Iba a por la luna...


Iba a por la luna extinguida en el paso de la noche, amparada por estrellas fugaces aliento a la nostalgia. Iba por la luna, blanca, briosa en la conquistas de las almas perdidas en medio de un océano de pardelas cenizas. Iba por la luna, dulce vigía embriagadora de las huellas difuminadas en la memoria. Iba por la luna, bella, vertical en mis deseos, en mis amores navegando en la pérdida, en el callar ¡Dime luna¡ Cuantas ausencias rajan mi corazón. Un corazón vagante en el sentido de los besos. Iba por la luna, no la encontré, diseminada en oleajes tormentosos me revuelcan la pena. La pena batiente de un adiós, la pena perpetua en alas de sangre, la pena de ojos huecos. Iba por la luna, cuerpo mío soñador del todavía…

sábado, junio 16, 2018

Presente


Presente, crecida de ojos postrados bajo lunas inocuas. Bullicio de chapoteo de ideas que se expanden, que se contrae a medida que la madrugada avanza. Y te pienso en la ausencia de tus alas plateadas, condensadas a la caricia infértil de las calles en que te busco y no te encuentro.  Solo la casualidad nutre las almas ocultas tras el lenguaje del silencio. Presente, embelesada en el devenir de las jornadas, en el amor agarrado en astas de fuego perdurables en el aliento fresco, en el aliento certero, en el aliento abrazado a tus pisadas.

jueves, junio 14, 2018

La nada...


La nada, silencios de las paredes que conforman este hogar.  Se han ido lejos…muy lejos. Yo no, mis arrugas me hace amasar el pan de la jornada. Una jornada sedienta de noticias. No hay mención de ellos. Sí, de ellos en la ausencia. Sola, camino con mis pies descalzos sobre este suelo de tierra y nombro cada uno de mis hijos, de mis hijas huidas a tierras ajenas, a tierras extrañas, a tierras que no logro comprender su dimensión, a tierras donde a lo mejor serán hijos de la fortuna. Una pesadilla jocosa me ha tocado anoche..sí, anoche cuando la luna arañaba mis ojos abiertos. Un mar infinito, un mar egoísta, un mar cruel como los de ahí afuera, como los humanos de la distancia abatían sus cuerpos ¿Dónde estarán ahora? Yo madre vieja, de manos arduas no me rindo. Quiero saber..Saber de sus destinos. Hace tiempo que se marcharon, dejando este poblado sanguinario a la deriva con la promesa de que volverían, de que me llevarían…no sé ¡Mis hijos¡ oscura noticias me espera. Ya lo sé , los sueños malignos se apoderaron de mis entrañas. A la deriva  por una libertad efímera, exigua, en océanos desconocidos,  tumbas de muchos. Yo aquí, mirando el sol... este sol que me arma de lo cotidiano. Y si todo fuera un mal sueño, mentiroso, temor de mis dudas. La nada, todo lo he vendido para que ellos pudieran estar rodeados de un clima pacífico, benefactor de sus luchas. Lloro y la mortificación me ata, me hace un hueco en la pena, en esas otras penurias lejanas aquí. Las estaciones pasan, el tiempo asesina mis esperanzas, mis ilusiones y me veo cobijada en el dolor. Tal vez no debí dejarlos ir…una vida mejor, fuera del alcance de toda sangre que se perpetúa en esta tierra de nadie. También pienso que se han olvidado, olvidados de esta anciana que los vio crecer ¡No¡ ¡No¡ No es posible, ya llegará alguna carta, alguna nota de ellos, de ellas que envuelva en un manto de alegría. La calma viene, la calma me besa, la calma raja esos malos sueños. Seguro que están bien. Tal vez, emocionados. Tal vez, encantado en ese nuevo mundo.  Ya me contarán cuando retornen, si vuelven, si se acuerdan de mí.

martes, junio 12, 2018

La casa vacía...


La casa vacía. Cada estancia murmurando el olor de un cuerpo que va y viene en el curso de las horas. Cubre sus ojos con algún deseo, con algunas ganas de conversar cuando la llovizna tintinea en las ventanas. La casa vacía. Su desnudez se transforma en alas muertas donde el crepúsculo del día la hace hibernación eviterna. Mira sus paredes, blancas…muy blancas con el perfume de su huella. Ella ya no tiembla, es consciente de los versos enhebrados en la nada, de un anciano piano que la llena en la lucidez del vacío. La casa vacía. Almas flotantes interrogando qué contrato ha obrado con la existencia. La casa vacía. Ella, sumergida en los huecos de sus ojos, presos de la desgana, de la ausencia.  Se ríe en su callar, en sus adentros e hila un sueño. Sueños enderezados en los vientos nortes cuando se asoma para observar la lluvia impertinente. La casa vacía. Una gata que corre incesantemente y la extrañeza de la vida, de sus singladuras  por la oscuridad.

domingo, junio 10, 2018

Sueño--


Sueño, despertares de ojos fundidos en nubes plúmbicas.
El desertar de tu caricia
Insomne alegato de la primavera muerta.
Aquí.
    Ahora.
Vuelos de mariposas desvaídas, dolientes.
Atmósfera rajada en la dejadez,
En el precipitar de besos confusos
Bordeando el adiós.

sábado, junio 09, 2018

El perfume...


El perfume de la lluvia se incrusta en mi vientre. Venerada alba cuando las luces de primavera ceniza se expanden a través de los pajarillos en su canto del despertar. El aliento de mis ojos oscuros bordea el hábito de un café  que vuela en el pensar, en el meditabundo vagabundeo de mis deseos.  Una melodía respira en mis manos alargando la lejanía de tu tacto ausente, incoloro, insonoro. Ahh…el perfume de la lluvia regresa entre las arboledas ancianas de mis pasos. Ahh…el perfume de la vida renovada en cada amanecer, en cada imagen del cavilar cuando busco en un baúl desconocido, recóndito, distante en el curso de las horas y te hallo, dormitando,  imbuida a los vientos del norte.  No sé, todo es incierto, todo es duda. Una duda que me hace cantar en las sombras azules de los sentidos. El perfume de la lluvia viene a mí y todavía…sí , todavía continuo pensándote, amándote, ronroneando en el impenetrable haz de tus movimientos ¡Tú que sabrás¡ allende colina entre coros de hogueras cuando te llamo. Ahora, aquí, miro mis manos, desagradables estampidas de perdida palabras evocando tu nombre ¡Tu nombre..¡ Ahh….el perfume de la lluvia me condena a ti sin el ruido de los cuerpos amantes de las estaciones.

viernes, junio 08, 2018

Ella...


Ella esbozaba cierto susurro. Un susurro movido por las alas del canto, de la voz nacida de un espíritu libre, sutil, emancipado de todo mal. Ella con  sus manos de una labor dura, pesada pero a la vez bella se entregaba a los vientos de un piano emergiendo en lo hondo de los sentidos. Ella, arrastrada por el fuego perenne de las jornadas cuando la primavera llega a su final recorre arboledas somnolientas en el eco de la madre tierra. Ella, casi perfecta, nostálgica, llevada por el aliento del fuego danza y danza en los sueños de un nocturno que respira magia a los pasos meditabundos cuando el sol emerge entre nubarrones pálidos, gastados ¡Sí¡ el sueño conquistado a cada paso del tic-tac , despertando en el embeleso de sus labios. Ella, niebla trepando en los ojos huecos, enamorados con las pisadas de la lluvia.